LAS PUERTAS DE MÁLAGA

LAS PUERTAS DE MÁLAGA

Aunque la primera asociación de ideas que nos viene a la cabeza cuando hablamos de las puertas de Málaga es la tienda de MADEGAR, hoy os vamos a contar una historia. Concretamente una historia de puertas y murallas.

Porque puertas y fortificaciones ha habido a lo largo de la historia de nuestra ciudad. No por nada, todo el que llegaba a Málaga deseaba quedarse mucho tiempo, temeroso de que el pueblo de al lado se acabara quedando con sus terrenos y joyas. Y con el sol y con el clima maravilloso del que gozamos. Fenicios, Romanos, Cartagineses, Árabes y Cristianos uno tras otro, enamorados de este rincón del Mediterráneo, han dotado a la ciudad de una riqueza cultural impresionante, basada en el mestizaje de las diferentes culturas.

¿Alguien sabría donde está la Puerta que abría las murallas de Málaga? Nadie lo diría así a primera vista. No siempre hemos sido cuidadosos en Málaga con nuestro patrimonio artístico.

Como primera pista diremos que, como buenos malagueños, hemos colocado la puerta de la muralla en un sitio donde nadie se imaginaría. Un sitio de venta de alimentación. Pero no temáis, que no hemos puesto la puerta de la ciudad en un hipermercado. Quizás nos ayudaría saber de qué época es para imaginar qué tipo de puerta sería (a lo mejor tendría columnas griegas, a lo mejor un arco de medio punto renacentista, etc).

La segunda pista es que en Málaga ha habido una muralla (y una civilización) que duró mucho más que el resto. Algo así como ocho siglos….

En estos ocho siglos hubo tiempo para reciclar partes de la muralla fenicia y los restos romanos. El resto se abandonaba a la suerte. No hay más que recordar lo que pasa en Málaga cada vez que se construye un parking o se hace una obra a una determinada profundidad.

En el caso concreto de los restos de esta muralla, os aconsejamos que vayáis con el coche por calle Carretería si queréis ver un trozo de muralla. Incluso si entráis en la librería Proteo podréis comprobar cómo descubrieron un trozo de muralla cuando hacían una obra de ampliación.

Seguramente ya hayáis adivinado que fue la muralla árabe nazarí la que protegía la ciudad hasta la llegada de los Reyes Católicos. Una muralla con dos naves laterales cuya puerta central tiene un fabuloso arco de herradura y apuntado con decoraciones, abriendo de modo majestuoso un breve pasillo encalado con un listado decorativo en su parte superior. Una digna entrada para una de las ciudades más importantes de Al Andalus.

La muralla desapareció, pero la puerta se conservó como la puerta del mercado de Atarazanas que, como su propia zona indica era la “Puerta al Mar”. Y ahí sigue, frente a las novedades y los cambios, siglos después permitiéndonos observar la puerta que todos los malagueños de ayer y de hoy compartimos.

Para todas las demás puertas de los malagueños, mejor consultar con Madegar.

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